La búsqueda del sentido, el comienzo de todo (1)

FlechasEste artículo es el comienzo de una serie de varios artículos que constituyen el eje esencial de todo el pensamiento sobre perfección personal (o desarrollo personal) que yo poseo. Me pareció interesante desarrollar  a partir de ahora un pensamiento sistemático, a modo de un curso (resumido), puesto que ayudará de mejor manera a ordenar las ideas de los eventuales lectores de este blog. Es así que emprendo esta tarea, que espero sinceramente les ayude.

Una vez construida esta columna vertebral, que permitirá ordenar las inteligencias, podremos comenzar la profundización de las cuestiones más importantes, puesto que la expansión del conocimiento no tiene límites, es como la música: siempre hay más música más allá de la que ya existe. Comencemos entonces.

En un artículo anterior sobre perfección personal describí la siguiente figura:

Mapa de relaciones causa-efecto

Esta figura muestra el mapa de relaciones causa-efecto del actuar humano. Es una figura clave para comprender el proceso de perfección humana. Este proceso puede ser mirado desde tres perspectivas, que a continuación paso a describir:

1. Perspectiva del sentido

La perspectiva del sentido nos muestra la razón de nuestro actuar. En ella se ubican los objetivos últimos de nuestra vida, nuestras grandes metas. Independientemente de que hayamos sido capaces de reflexionar sobre las razones de nuestro actuar o no, las tenemos. Tenemos razones. No hacemos lo que hacemos por nada, siempre buscamos algo. Los seres humanos somos seres en movimiento, caminamos. La perspectiva del sentido le da dirección a nuestro actuar, le da un propósito, establece la dirección de nuestro movimiento.

2. La perspectiva de la acción

La perspectiva del sentido, sin embargo, no es suficiente para ponernos en movimiento. Para conseguir los grandes objetivos de nuestra vida necesitamos comenzar a caminar, “actuar”. Una vez que tenemos claro lo que queremos recién podemos reflexionar sobre el conjunto de acciones que nos podría ayudar a conseguirlo. Así, por ejemplo, si uno de los grandes objetivos de nuestra vida es formar una familia, lo lógico será establecer un conjunto de acciones que nos conduzcan a ello, como por ejemplo, establecer nuevas amistades que nos permitan conocer a una chica (o un chico) de la cual nos podamos enamorar, y viceversa. Luego, una vez identificada la persona, podemos invitarla a cenar, llevarle flores, proporcionarle una conversación agradable y así. Pero no es suficiente. Falta una perspectiva más.

3. La perspectiva del “ser”

El actuar humano no surge de la nada, sino de lo profundo de nuestro “ser”, de lo que somos. Es imposible, por ejemplo, elegir un conjunto adecuado de acciones si nuestro “conocer” es estrecho o equivocado. Además, aunque se elija, en cierto sentido, un conjunto correcto de acciones, su realización no será efectiva, esto es, no nos conducirá a los objetivos deseados, si éste no se ejecuta de la “manera” correcta. Si volvemos al ejemplo de la chica que queremos conquistar, podríamos decir que no sacamos nada con hacer todo lo que planteamos en la perspectiva de la “acción” si lo realizamos mal; es decir, si la invitamos a salir a un antro de perdición, le llevamos flores de plástico, eructamos durante la cena y nuestra conversación es aburrida y torpe hasta el sopor. En el fondo, no lograremos el objetivo de conquistar a la chica con la que queremos formar una familia si “somos” unos estúpidos (a menos, claro está, que la chica sea tan estúpida como nosotros). Necesitamos perfeccionarnos, crecer, ser más de lo que somos, para alcanzar objetivos cada vez más elevados.

Sobre este proceso de “crecer” quisiera decir algo más. Como se ve en el mapa de relaciones causa-efecto, desde la perspectiva de la “acción” procede una flecha que desciende hasta la perspectiva del “ser”. Esto quiere decir que nuestro crecimiento, nuestra perfección personal, procede de la acción. Es mediante el actuar, mediante la repetición de actos, que nosotros nos perfeccionamos. Así, por ejemplo, un aprendiz de guitarrista comenzará, de a poco, repitiendo una y otra vez, a conseguir sonidos con sentido desde su guitarra, hasta llegar a “ser” un guitarrista.

Pero sobre esto ya habíamos hablado. Valga mencionarlo de nuevo, sin embargo, porque es un buen punto de partida, es una excelente síntesis, clara y sencilla, de todo el proceso de perfección humana.

Partamos entonces en búsqueda del sentido. Es lo primero que tenemos que resolver. Pero será hasta el próximo artículo.

4 Responses to “La búsqueda del sentido, el comienzo de todo (1)”

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    Saludos

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  1. […] el artículo anterior señalamos que el actuar humano puede mirarse desde tres perspectivas: (1) la perspectiva del […]

  2. […] que pretendo hacer ahora. Para eso voy a mezclar el mapa de relaciones causa-efecto del artículo La búsqueda del sentido, el comienzo de todo (1) y los 8 bienes humanos del segundo artículo. El resultado es el siguiente […]



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