La elección de Jeff Bezos

Jeff Bezos siempre me pareció un tipo aburrido, carente de ese magnetismo desafiante de un Steve Jobs, por ejemplo; o de ese notable carisma mitad nerd, mitad bribón, de Bill Gates. ¿Quizá fue su risa sonora e ingenua? ¿Quizá su apellido raro? No lo sé. Pero lo cierto es que me equivocaba. Bezos no es un tipo aburrido. Es que no puede serlo. ¿El fundador de Amazon.com un tipo aburrido? Nadie que haya hecho algo así puede serlo.

Jeff Bezos

Nació como Jeffrey Preston Jorgensen, en 1962. Su madre, Jacklyn Gise, tenía 17 años cuando lo tuvo de Ted Jorgensen, con el que estuvo casada cerca de un año. Cuando Jeff tenía 4 años ella se casó de nuevo con Miguel Bezos, un joven inmigrante cubano llegado a Estados Unidos a los quince años de edad. Fue desde entonces que Bezos comenzó a ser Jeff Bezos.

Siempre fue un chico inteligente e inquieto. Así lo recuerdan sus profesores y así lo registran sus calificaciones. Era de esos que tienen inteligencia matemática y práctica. Desarmaba cosas y las volvía a armar, experimentaba. Era además divertido y sociable, aunque para nada galán. De hecho, tuvo algunas dificultades para encontrar novia. Pero la encontró finalmente, con algo de colaboración por parte de ella. Mackenzie Tuttle, se llamaba de soltera; ahora, Mackenzie Bezos, novelista. Era una inteligente y joven universitaria de Princeton que fue ayudante de Bezos cuando éste era ejecutivo de D. E. Shaw, un Hedge Fund de Nueva York. Se casaron en 1993, unos nueve meses después de empezar su noviazgo, el día en que ella se le declaró (quizá ella vio en él lo que yo no vi en un principio).

Mackenzie Bezos

Mackenzie Bezos

Jeff estudió en Princeton, donde se graduó en 1986 con una licenciatura en ciencias de la computación e ingeniería eléctrica. Pero se fue a trabajar a Wall Street, al mundo de las finanzas, donde comenzó a ganar un montón de plata. En ese mundo tuvo una especie de epifanía. Vio un informe que decía que internet crecía a una tasa de 2300% cada año y vio en ello una oportunidad. En ese entonces la gente usaba internet para enviar emails y tener bases de datos, pero Jeff pensó que sólo era cuestión de tiempo para que la gente comenzara a comprar en ella. Pensó en algo que se pudiera vender con cierta facilidad y en su análisis llegó a los libros.

Jeff sabía que alguien más podía ver lo mismo que él. Pensaba sobre todo en las grandes librerías. Así que actuó rápido. Habló con sus padres y éstos se decidieron a darle US$ 300.000, los ahorros de toda su vida. Sin asco (yo lo habría tenido), Jeff los tomó y partió con Mackenzie y su sueño al Oeste, sin saber a qué parte exactamente. Finalmente, ese lugar fue el garaje de una pequeña casa en Seattle. Era julio de 1994. En 1995 Amazon.com salió al mercado.

Hacer lo que hizo Bezos exige bastante más que tener una buena idea. Exige audacia, un espíritu valeroso y una cierta mentalidad aventurera, además de talento. No, Jeff Bezos no es un tipo aburrido. Porque emprender es abrir camino, es expandir las fronteras, es tomar riesgos. Uno apuesta a ganar, por cierto; pero también puede perder. Bezos ganó. Pero pudo haber perdido. ¡Pudo haber perdido! Y muchos, tan grandes como Bezos, y con muy buenas ideas, han perdido y han quedado en el camino. Pero siempre con la alegría de haberlo intentado. Y… quién sabe. Tal vez todavía hay tiempo para ellos y para nosotros.

Les quiero dejar dos videos. En el primero Jeff nos habla de la importancia de las decisiones que tomamos (es una conferencia a alumnos de Princeton), de esas que nos hacen soñar; y en el otro, él mismo nos cuenta la sorprendente historia de Amazon. Les dejo a Jeff Bezos.

 

 

 

 

 

 

 

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