Martín Varsavsky, un emprendedor brillante

La mejor forma que uno tiene de conocerse a uno mismo no es mirarse el obligo, sino compararse con otro; con otro que sea mejor que nosotros, en todo o en algo. La comparación nos da, en cierto sentido, una medida de quienes somos y un punto de referencia en un lugar más alto. Si no tenemos puntos de referencia altos, los tendremos bajos. Todos tenemos que saltar varas en esta vida, y es mejor que sean altas. Porque para saltar alto hay que ser buenos; para saltar bajo, o no saltar, no.

Ahora bien, compararse no es lo mismo que imitar. Esto último podría constituir una grave traición a nosotros mismos. Se trata de saltar varas, no de estrellarse contra ellas. Es cierto que en los comienzos, de alguna manera, se está en el mismo punto que los demás. Pero con el correr del tiempo hay que forjarse un camino propio. El emprendimiento, entendido correctamente, es una batalla que se libra siempre en las fronteras, ya sea para hacer mejor lo que ya se hacía o para descubrir terrenos inexplorados. Los emprendedores de hoy son los conquistadores de ayer. Uno de los más fieles exponentes de estos últimos es Martín Varsavsky, a quien tengo el honor de presentarles. Un hombre al que no hay que perder de vista.

Martín nació en Argentina en 1960 y emigró a Nueva York con sus padres a los 17 años. Allí continuó su formación. Obtuvo una Licenciatura en Economía y Filosofía por la Universidad de Nueva York, una Maestría en Relaciones Intenacionales y un MBA por la Universidad de Columbia. Un tipo inteligente, sin duda. Pero hasta aquí no hemos dicho mucho sobre él.

Mientras terminaba su MBA, y habiendo fallecido recientemente su padre, decide realizar el primero de sus grandes negocios, el que llegaría a ser “Urban Capital Corporation”. Con sólo 24 años, nada de dinero (pero mucha audacia y visión), hace un negocio inmobiliario millonario. La historia es desafiante. Hela aquí relatada por él mismo.

Pero éste fue sólo el comienzo. Dos años después, a los 26 años, funda “Medicorp Sciences”, junto a los científicos argentinos Claudio Cuello y César Milstein (éste último, premio Nóbel de medicina), una empresa de biotecnología pionera en el desarrollo de pruebas para la detección de SIDA y PSA. Pero no se conformó con esto. Continuó.

Se inició en las telecomunicaciones creando Viatel, luego Jazztel; siguió con Ya.com, EINSTEINet (su gran fracaso) y actualmente FON, la comunidad WI-FI más grande del mundo, que tiene entre sus socios a Google, Skype y eBay.

Hombre rebelde, desenfadado, creativo, audaz, influyente y millonario critica ácidamente a los emprendedores que sólo buscan ganar dinero haciendo más de lo mismo.

Junto a estos emprendimientos también ha sido y es inversionista en innumerables empresas, además de filántropo en iniciativas que promueven la educación y la paz en medio oriente.

La familia no ha estado fuera de sus emprendimientos. Padre de cinco hijos y casado con Nina Wiegand (su tercer matrimonio) reside actualmente en Nueva York.

Académico de prestigiosas universidades, conferencista, bloguero, a sus 53 años (al momento en que escribo este artículo), Martín está lejos de haber terminado de escribir su vida. Por eso mismo, sin duda, es un punto de referencia para todo el que quiere aprender  a emprender en serio.

2 Responses to “Martín Varsavsky, un emprendedor brillante”

Read below or add a comment...

Trackbacks

  1. […] en Martín Varsavsky. 24 años de edad, todavía estudiante de MBA, sin dinero o casi. Quería hacer una proyecto […]

  2. […] A mí me cae bien Martín Varsavsky. Me gusta mucho escucharlo. Es divertido, inteligente, desenfadado, lleno de sentido común… Y además le ha ido tan bien como empresario. Y cuando digo esto no estoy pensando en los resultados económicos, sino en las fronteras que ha expandido en cada uno de sus emprendimientos, particularmente en los tecnológicos. Ya escribí sobre él extensamente en otro artículo. […]



Leave A Comment...

*